Aprendizaje durante el confinamiento Covid-19

Buenos días desde #mislunesenfacebook, durante mi confinamiento he experimentado cosas que desconocía, y que he decidido que se queden. También he abierto las ventanas conscientemente, sobre todo los días de viento de cielos azules y blancos, para que otras cosas cogiesen vuelo hacia universos bien lejanos. Durante este confinamiento he tenido la oportunidad de convivir diariamente codo a codo, paseando, comiendo, acostándome y levantándome, con pensamientos y emociones de muchos colores, desde emociones verde turquesa, azules y anaranjadas, hasta emociones de la escala de grises. Si la alegría es la emoción expansiva que nos empuja a sentirnos tan ligeros de equipaje y vivos, la tristeza no es otra cosa que la emoción pacificadora que te permite darte cuenta que la vida no es siempre como tú quieres, permitiéndote reflexionar para hacer algo diferente. Hoy más que nunca, en los momentos en que vivimos, necesitamos celebrar la vida. En mi pueblo durante este confinamiento están celebrando la vida anunciando el cumpleaños de los vecinos por los altavoces de las calles de piedra roja y empinadas, música que se escucha también desde las montañas. Y esta semana será la última que lo van a hacer. Hay cosas que han venido y sinceramente pienso que deberían quedarse o ser ejemplo de futuras y nuevas acciones de agradecimiento sincero y diario a la vida, porque de repente saludas a tu vecino Aurelio, una buena persona, sencilla y tranquila, y de repente también,y sin poder despedirte, se marcha para siempre.