Comunicación no violenta

Buenos días desde #mislunesenfacebook . Dejadme que os cuente esta historia. Un padre después de mediar tres días con dos bandas en un Instituto donde había apuñalamientos semanalmente, regresó a casa diciéndose que no quería volver a encontrarse en su vida en medio de un conflicto. Lo primero que vió al atravesar la puerta trasera de su casa fue a sus hijos enzarzados en una pelea. Como había agotado todas sus energías y no le quedaban fuerzas para empatizar con sus hijos, levantó la voz SIN VIOLENCIA : «¡Eh, estoy agotado! ¡En este momento realmente no tengo ganas de enfrentarme con vuestros conflictos! ¡Quiero un poco de paz y tranquilidad!». Su hijo mayor, que tenía nueve años, se detuvo en el acto, le miró y le preguntó: «¿Quieres que hablemos?».
Si somos capaces de expresar nuestro dolor a los demás de una manera sincera y sin culpar a nadie, a menudo descubriremos que incluso las personas que están sufriendo son capaces de prestar atención a nuestras necesidades.